Tarea 3 Condiciones, comunicación y técnicas de la entrevista psicológica.

 Condiciones, la comunicación y las técnicas de la entrevista psicológica

 Comunicar significa poner en común, participar, entrar en una relación de intercambio de pensamientos, de emociones, implica una relación bidireccional y recíproca (Ibañez, 2010). La Real Academia Española define «comunicación» como «transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor», y «comunicar» como «descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo. La comunicación es la interacción entre dos personas que se de cara a cara. En las entrevistas de evaluación podemos servirnos de algunos gestos que nos ayuden a animar a la persona a seguir hablando o por el contrario que inciten a cambiar de tema o a dejar de hablar. A través del contacto visual y la corporal estamos indicando constantemente a nuestro entrevistado cual es nuestra actitud, por lo que tendremos que ser conscientes de lo que estamos transmitiendo y si ello es consistente con nuestro objetivo en cada momento de la entrevista. Gestos como coger o dejar la libreta de notas pueden ayudar a transmitir un mensaje sobre si debe o no el entrevistado seguir hablando (Poole y Higgo, 2006). Estos son de vital importancia, se debe presentar coherencia con la comunicación verbal de ahí parte el éxito o el fracaso de una entrevista.

 



La entrevista es una conversación o dialogo entre dos o más personas para obtener información en donde se utilizan preguntas para abordar el tema a tratar. Al principio la entrevista fue exclusiva del periodismo en donde se visitaba a una persona para ser interrogada sobre aspectos específicos con le fin de informar al publico posteriormente, pero en la actualidad se ha convertido en una herramienta utilizada en muchos ámbitos profesionales, con el objetivo de desarrollar un intercambio de ideas significativas.

 En una entrevista siempre habrá dos actores, una persona llamada entrevistador y otro llamado entrevistado. El entrevistador es la persona que realiza las preguntas, genera un ambiente de confianza y por lo general llevan un formulario de preguntas para poder guiar el tema, por otro lado, el entrevistador es la persona que se encarga de contestar las preguntas, el cual sabe o tiene conocimientos previos de lo que se va a hablar y por lo general debe contestar de manera clara y completa para generar una buena información.

La entrevista psicológica es la técnica de evaluación mas utilizada en la psicología, en el ámbito clínico, educativo, social y laboral, su utilización se justifica por la eficiencia tanto para indagar contenidos no observables como para servir de guía y orientación sobre qué contenidos deben ser evaluados con otros procedimientos. Los objetivos de la entrevista varían de acuerdo con el enfoque y modelo teórico del profesional.

La relación que se produce en este tipo de entrevistas es la propia entre un profesional y una persona que necesita ayuda. Por tanto, este tipo de interacción está lejos de la reciprocidad social habitual, ya que en este caso se da una desigualdad de poder y la relación se orienta básicamente hacia las necesidades de la persona entrevistada. Esta desigualdad en los roles de profesional y paciente suele provocar inseguridades, especialmente en la primera entrevista, debido al poco control que tiene el paciente sobre la situación y a las ideas preconcebidas sobre psicólogos y psiquiatras que suelen estar presentes en la población general (Poole y Higgo, 2006). Para evitar que esta desigualdad suponga una dificultad, será importante demostrar cercanía con la persona, sobre todo en aquellos momentos en los que esta esta hablando sobre temas difíciles o con una elevada carga emocional. Ahora bien, para apoyarnos en esta información Conxa (2012) nos dice la importancia de la comunicación en las entrevistas “Para lograr obtener una buena historia del problema de la persona debemos ser capaces de elegirlas preguntas que permitan obtener la información relevante y precisa del problema y los síntomas” (p. 248).

 


Una buena entrevista comienza mucho antes de que la persona a la que vamos a entrevistar este frente a nosotros y termina mucho después de que se haya marchado de la sala. Para tener éxito en la entrevista, es decir, para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, ya sean terapéuticos, de selección de personal, de consejo y asesoramiento, de rendimiento laboral, de orientación, de disciplina laboral, etc., de manera válida, fiable y ética, conviene dedicar un tiempo adecuado a su preparación. Aunque esta variará en función del tipo de entrevista. Se debe tener presente una información básica previa a la entrevista:

 

Información sobre el cliente:  se anota quien llama, si es el propio cliente te o alguna otra persona en su nombre, cuantos años tiene, y se le toman datos para contactar nuevamente con él.

Motivo de consulta: cual es en concreto el motivo por el que solicita la consulta. Es interesante anotar textualmente que se dice en este primer momento y cómo se dice.

Referente: si es derivado por algún especialista o viene por iniciativa propia.

 

Es útil que el entrevistador informe de su política de comunicación al cliente de antemano para así evitar verse incluido en las listas de distribución o correos masivos que muchas personas emplean a diario para comunicarse con sus amigos o familiares.

 

En lo referente a la entrevista, los principales aspectos proxémicos de la interacción que cabe destacar son el uso del espacio en el que tienen lugar las entrevistas, la disposición del mobiliario y la distancia entre entrevistador y cliente (Cormier y Cormier, 2000).

Idealmente, la entrevista debe llevarse a cabo en una sala silenciosa lo más aislada posible del exterior, con iluminación confortable pero no excesiva, de tal modo que ambos interlocutores puedan verse con claridad. El ambiente ideal para realizar una entrevista será aquel que elimine toda posible fuente de distracción interna o externa.

 

La distancia entre entrevistado y entrevistador durante el desarrollo de la entrevista ha de estar comprendida entre la zona social (aproximadamente de un metro a tres metros y medio) y la zona pública (más de tres metros y medio), controlando con ello las reacciones de ansiedad, agresividad y hostilidad que pueda generar el hecho de que el entrevistado se sienta invadido en su zona personal (Lecomte, Bernstein y Dumont, 1981).

El entrevistador informara de forma explícita de que trabaja bajo estos supuestos éticos y que el con- sentimiento informado, la confidencialidad y la protección de la información están garantizados. Específicamente en la entrevista habrá que atender a los siguientes aspectos éticos:

 

Confidencialidad: Tal como plantean los diversos códigos éticos de los profesionales de la psicología (Colegio Oficial de Psicólogos, 2007, American Psy- chological Association, 1999), estos tienen una obligación básica respecto a la confidencialidad de la información obtenida de las personas en el desarrollo de su trabajo. Revelaran tal información a otras personas sólo con el consentimiento del cliente o de su representante legal.

 

Para concluir la entrevista es una técnica de evaluación psicológica, si bien, debido a su flexibilidad, puede cumplir otras muchas funciones y, de hecho, puede estar presente a lo largo de todo el proceso de evaluación-intervención. Se trata de una conversación que, a petición del entrevistado, tiene un propósito, un objetivo conocido, al menos, por el entrevistador. La vía de comunicación es tanto verbal como no verbal, estableciéndose un proceso bidireccional entre ambos comunicantes, cuya interacción se caracteriza por ser una relación asimétrica. Hay varios criterios de clasificación de la entrevista: grado de estructura (estructuradas vs. no estructuradas), de participación o dirección (directivas vs. no directivas), ámbitos o fines (counselling, clínica, selección), funciones (evaluación y diagnóstico, motivadora y terapéutica), temporalidad (screening, inicial, devolución, alta clínica) o según el marco teórico terapéutico (dinámico, fenomenológico, conductual).  La entrevista, como una técnica especial de autoinforme, está sujeta a las mismas limitaciones que cualquier otro autoinforme, más aquellas otras originadas por sus propias características. Por último, y como instrumento de evaluación, la entrevista ha de tener ciertas garantías cien- tíficas en cuanto a la calidad de la información registrada, y el profesional ha de ser un celoso garante ético de su uso y utilidad.



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